Ruta del Barroco Andino – Labor Social

La Ruta del Barroco Andino consta de la visita de 4 iglesias de Cusco: la Iglesia de la Compañía, la iglesia de Canincunca, la iglesia de Huaro y finalmente, la iglesia de Andahuaylillas. Estas cuatro iglesias son dirigidas actualmente por la orden de Jesuitas del Perú, quienes destinan los ingresos generados por la visita a los templos y el consumo en las tiendas de la ruta a la conservación de los templos y a mejorar las condiciones de vida de los pobladores, a través de las obras sociales. Para mayor información de cada templo ingresa a La Ruta del Barroco Andino.

En este artículo, nos enfocaremos en la obra social que se realiza gracias a las personas que realizan esta excursión.

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  1. El comedor: En la provincia de Quispicanchi, al sur de Cusco, se atiende a alrededor de 650 niños y niñas distribuidos en cuatro comedores.

En los comedores de los distritos de Andahuaylillas, Huaro, Urcos y Ocongate se brinda alimentación balanceada a los niños, niñas y adolescentes que están expuestos a un alto grado de vulnerabilidad como pobreza, familias monoparentales, violencia familiar, entre otros.

Asimismo, se ponen en práctica hábitos de higiene personal. Se les enseña a cepillarse los dientes, lavarse las manos y el cabello, ya que, en muchos casos, dentro de los hogares no se acostumbra a educar en la higiene que es de gran importancia para la salud y protección contra infecciones estomacales, además de ayudar en su desarrollo personal.

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  1. Biblioteca: Luego del almuerzo, los niños y niñas pasan a la biblioteca donde realizan las tareas escolares con el apoyo de un tutor, dado que en la mayoría de los casos, los padres de los niños solo han estudiado hasta 2° grado de primaria o son analfabetos y no les es posible brindar este apoyo en casa.

Además, para fortalecer la comprensión de lectura, se realizan actividades que llamen la atención de los niños como por ejemplo: “cuenta cuentos”, “el hospital del libro”, “cuidadores del silencio”, “la bebeteca”, entre otros.

En la misma provincia encontramos 4 bibliotecas donde atienden unos 350 niños y niñas.

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  1. Sala de cómputo: Quispicanchi cuenta con 4 salas de cómputo que reciben alrededor de 250 niños y niñas.

Estas salas son utilizadas como apoyo para realizar las tareas con la supervisión de educadores, quienes les enseñan a usar las herramientas de forma adecuada. Las computadoras son usadas luego de pasar por la biblioteca para incentivar la investigación en libros y enciclopedias. Además, se tiene como objetivo mantener a los niños más actualizados con la tecnología.

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  1. La Ludoteca: Existen 3 ludotecas a las que asisten aproximadamente 360 niños y niñas.

Una vez terminadas las tareas, los niños y niñas pueden hacer uso de este espacio de relajación que también les permite desarrollar sus habilidades motoras (gruesa y fina).

Las actividades que realizan, principalmente mediante el juego, permiten fortalecer su autoestima y desarrollar sus habilidades sociales y personales. Estos juegos permiten, además, identificar el tipo de violencia que padecen los niños (física, psicológica y/o sexual), lo que, a su vez, permite tomar acción inmediata a través de las defensorías parroquiales.

Además, se realizan juegos que permiten desarrollar la creatividad, innovación, paciencia, perseverancia y trabajo en equipo. Asimismo, se realizan trabajos de manualidades, música, teatro y cuidado del medio ambiente que les permiten fortalecer su autoestima, valores y habilidades sociales.

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  1. Taller de lutería: El taller de lutería es posible gracias al compromiso de Sinfonía por el Perú, una fundación creada y presidida por el tenor Juan Diego Flores, Backus y la compañía de Jesús.

El taller está orientado a jóvenes entre los 14 y 21 años, quienes aprenden a fabricar instrumentos de cuerda como guitarras y violines hechos con madera de nogal, caoba, pino báltico, palo de rosa y chonta. Una vez fabricados dichos instrumentos, pasan a ser de propiedad de cada uno con la intención de que aprendan a tocar y crear música.

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  1. Tejedoras: En los talleres de tejedoras, se capacita a 40 señoras a tejer con palito. La producción realizada se comercializa y se exporta a países como Australia, por lo cual, las beneficiarias reciben un pago justo. Aquí, se elaboran prendas de bebé como frazadas, vestidos, enterizos, chompas, chullos y peluches de alpaca y algodón, los cuales pasan por un registro de calidad que hace hincapié en los detalles y que está alineado con la demanda del mercado.

Por lo tanto, nuestra visita a las iglesias de la Ruta del Barroco Andino nos solo nos dejará unas bellas fotos y admiración por el arte, sino que también podremos estar orgullosos de que, con nuestro aporte, cientos de niños, niñas, adolescentes y familias están siendo apoyados a construir un mejor país y a tener una mejor calidad de vida.

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