Lago Titicaca

¡Hola a todos! El primer artículo para el blog de LivePeru está dedicado a uno de mis lugares favoritos en los Andes peruanos: El Lago Titicaca.

El Lago Titicaca es compartido con Bolivia y se encuentra entre las ciudades de Puno (Perú) con 56% y La Paz (Bolivia) con 44%, a 3 812 metros sobre el nivel del mar (12 506,56 pies). Se le conoce como el lago navegable más alto del mundo y el segundo más grande de Sudamérica, con 8 400 kilómetros cuadrados de superficie.

Cuenta la leyenda que de las aguas del Titicaca emergieron Manco Cápac, el primer Inca, y su esposa Mama Ocllo, hijos del Sol, para formar un gran Imperio como se los había ordenado el dios Sol.

Dentro del lago, encontramos varias islas, entre las que destacan las islas flotantes de los Uros, Taquile y Amantaní en Perú y las Islas del Sol y la Luna en Bolivia.

Ahora les voy a contar un poco de la experiencia que significa vivir un viaje de dos días por este impresionante lago.

El primer día, nos levantamos temprano para alistarnos y tomar desayuno en el hotel en Puno. Willy, nuestro guía pasó por nosotros antes de las 8:00 a. m. para dirigirnos hacia el puerto. Es importante llevar ropa de abrigo, un cortaviento para el bote, bloqueador solar y un gorro.

Nuestra primera parada fue en una de las islas de los Uros. Los Uros son varias pequeñas islas flotantes construidas por sus propios habitantes con material de totora, una planta que crece en la superficie del lago.  Aquí, nuestro guía, con ayuda de los pobladores de la isla, nos cuenta cómo construyen las islas y sus casas. Además, nos narra la historia de cómo empezaron los primeros pobladores de las islas hace 500 años atrás. Luego, tuvimos la opción de navegar en una balsa de totora y tuvimos tiempo libre para disfrutar de la vista, tomar fotos e incluso conversar con los pobladores para conocer más de su cultura y forma de vida.

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Escuchamos el llamado de nuestro guía para subir al bote y  navegar unos metros hacia una isla donde encontramos varios puestos para comprar artesanías hechas a mano por los mismos pobladores. Disfruté mucho los colores intensos que nos regala este lugar combinados con el azul del lago y la paja de la totora.

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Nos embarcamos nuevamente y continuamos nuestro viaje navegando más de dos horas hasta la isla de Amantaní. Esta isla tiene una superficie de 9,28 kilómetros cuadrados y una población de poco más de cuatro mil habitantes. A nuestra llegada, nuestro guía nos asignó a una familia en cuya casa pasaremos la noche y tomaremos nuestros alimentos. Aquí no existen hoteles, albergues ni restaurantes, es el mejor lugar para conocer y vivir un día como un lugareño de la isla. La señora Rosita, nuestra anfitriona, nos recibió con mucho gusto y nos llevó hasta su hogar, una casita de dos pisos muy limpia, pero sobretodo con una vista espectacular.

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Dejamos nuestra mochila en la habitación y bajamos al comedor para almorzar. Aquí conocimos dos compañeras de Irlanda que también se quedaron con nosotros en casa de la señora Rosita.

En lo alto de la isla encontramos dos templos: Pachatata y Pachamama. Luego del almuerzo, iniciamos una caminata hacia el templo Pachatata. En el camino, tomamos increíbles fotos de la isla con el lago mientras nuestro guía nos hablaba sobre la historia de los templos. Luego de más de una hora caminando, llegamos a la cima desde donde apreciamos un hermoso atardecer.

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Ya terminado el ocaso, bajamos del templo y llegamos a casa a disfrutar de la cena preparada con alimentos de la zona. Luego de la cena tenemos la opción de asistir a la fiesta de la isla donde nos juntamos todos los visitantes con sus anfitriones para compartir nuestras experiencias y conocer nuevos amigos de todo el mundo. La señora Rosita nos prestó unos lindos trajes típicos de Amantaní que usamos para la fiesta. En el camino al local, pudimos admirar el cielo lleno de estrellas. Si ves una estrella fugaz, no olvides pedir un deseo, yo lo hice :).

Por la noche hace mucho frío en la isla, la temperatura desciende hasta -10°C (14°F), dependiendo de la temporada. A pesar de que las camas cuentan con varias frazadas, recomiendo llevar una bolsa de dormir que nos permita descansar y reponer energías para el día siguiente.

El segundo día, la luz del sol nos despierta desde muy temprano. Luego de tomar un riquísimo desayuno con panqueques y mate de muña, la señora Rosita nos acompaña hasta el puerto para despedirnos.

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Abordamos nuestro bote y luego de una hora llegamos a Taquile. Esta isla se encuentra a 4 000 metros sobre el nivel del mar (13 123,36 pies) y tiene una extensión de 5,72 kilómetros cuadrados. Cuenta con una población de aproximadamente 2 000 habitantes cuya política se basa en el código moral Inca “Ama sua, ama llulla, ama quella” que significa “no robarás, no mentirás y no serás perezoso”. Caminamos unos 30 minutos cuesta arriba hasta llegar al mirador. Aquí pasamos un rato contemplando el lago y cargándonos de energía.

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Luego, nuestro guía nos dará un paseo mientras nos relata cómo vive la gente en Taquile. Antes de llegar al puerto, almorzamos una deliciosa trucha en un restaurante de la zona. Si eres vegetariano también hay opciones de platos sin carne.

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Antes de embarcarnos para retornar a Puno, aprovechamos para tomar las últimas fotos y admirar el increíble paisaje que nos regala la isla.

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Para mí, el lago Titicaca es un lugar mágico, lleno de energía con paisajes maravillosos. Si vienes a Perú, la visita al lago es algo que no debes perderte. Aquí, podrás vivir la esencia de la zona andina y compartir con sus habitantes dos días en los que conocerás su forma de vida, su cultura, su comida y tradiciones.

¡Vive intensamente, Vive Perú!

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